Hilo De Solteros Amargados

obras negras gente negra

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Mensaje  rinfild el Vie Oct 15, 2010 7:13 am

bueno komo algunos sabian estube unos dias hospitalisado y mi hermana no me presto el portatil TT.TT
asi q aprovexe el tiempo para empezar y terminar estos escritos espero q sean de su agrado ya q unas enfermeras y dosctores lo leyeron y me felicitaron asi q tengo el ego arriba y creo q kuando me rekupere bie kiero llevarlo a una editorial

Prologo

Las distintas patologías de nuestra sociedad, nuestras lacras socio-culturales, la pudrición de nuestro sistema, nuestros cánceres, como el cigarro, la peor de todas las drogas; como la vanidad excesiva, el deseo por ser bello, por ser aceptado, por ser mimado; el abuso de poder, el poder de los abusadores, y como es utilizado; nos ha llevado a un mundo lleno de miedo, un miedo no identificado, un miedo oculto en la psicosis colectiva, en el stress, en la depresión, en uno, en el otro.

El nutrir y el destruir un ser, es la reacción a una acción exterior, nosotros somos quienes nos destruimos y destruimos a los demás, y destruimos lo que nos rodea, somos verdaderos animales, pero con conciencia de nuestros pésimos actos, no somos conejillos de indias, que no tienen noción y no son capaces de decir, no, a lo que les sucede, somos seres pensantes, llenos de ira y odio, por el otro, por lo que tiene el otro, e inclusive, hasta por lo que le falta al otro.

La vida, la muerte, el sobrevivir; El como el ser humano tiene poder sobre esto. Poder sobre la vida de los otros, y de la propia, como también el poder de arrebatarlas. Mostrar los dos grandes caminos que dan sentido a la vida, el sobrevivir y enfrentar cada complicación que se presente, o tan solo acabar con todo y terminar con lo que puede ser sufrimiento o placer.
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Re: obras negras gente negra

Mensaje  rinfild el Vie Oct 15, 2010 7:18 am

capitulo primero

“Vivir”


Un Hombre a puertas de morir. En una silla eléctrica. Sobre una silla bajo una cuerda con la cual se va a colgar. Sobre un puente, preparado para saltar. Con una pistola en la cabeza. En un fusilamiento. Luego de un accidente, sin ayuda de nadie. Perdido en un lugar, sin nada como sobrevivir. En un secuestro. Mientras abusan de él, en una grabación de Snuff Movies. Antes de intoxicarse en pastillas. Con el cuchillo en las venas. En la sala de un hospital.

Padre Nuestro, si estas en el cielo, perdona mis pecado y perdona a los que me ofendieron. Lastima que me dejaste caer en tentación. Pero gracias por habérmelas presentado. Creo que disfrute de cada una de ellas. No se donde iré a parar. Pero arriba no creo ¿Y el infierno? Me voy del. Lo dejo para siempre. Pero con nostalgia. No se si quiera morir hoy, o algún día. Millones de recuerdos se me vienen a la cabeza. Felicidad. Miedo, porque voy a un lugar peor. ¿Qué me trajo aquí? Yo. El trabajo. El dinero. El tiempo. La presión por cumplir. Por ser alguien. El agobio. El stress. La depresión. Mi fiel compañera, la soledad. La tele. La radio. Los diarios. El día a día. Las horas. Los minutos. Los segundos del reloj que jamás se detendrá, y que nos marca y nos recuerda, golpe a golpe, que la muerte está más cerca ¿Será la muerte la mejor solución para terminar con mis pecados? Yo creo que si. Arrancar el problema de raíz siempre ha sido lo mejor. La vida. Pecado. La vida es pecado. La biblia dice que uno nace condenado por culpa de los dos primeros. Entonces uno nace en pecado. La mitad del mundo ha sido creada, engendrada en sexo. Fuera del matrimonio. Pecado. ¿La pureza de los niños que hasta los cinco años son angelitos y todo lo que hacen es una gracia? Yo lo hice. Seguí viviendo como un niño. Haciendo lo que quería, sin importar nada. Solo yo. Mi mundo. Mi felicidad. Satisfacer mis ganas de crear. De conocer cada uno de los rincones de un mundo que jamás te deja de sorprender. Por eso estoy aquí. Porque me deje de sorprender. Por la gente, estoy aquí. Fueron ellos los que me dejaron de sorprender. Fueron ellos los que dieron a nuestra vida un color opaco. La ensuciaron. Y vendieron con el puto dinero. Dinero que esta marcando el final de todos nosotros. A mi ya me toco. Trabaje toda mi vida por esa mierda llamada dinero. Me esclavice al sistema. Al stress. Al reloj. A ser miserable. A dejar de ser niño. Me duele. Me veo, y se que me equivoque. No hice lo correcto. Ni siquiera ahora. Aquí estoy. A puertas de entrar en ese túnel oscuro, y del cual no saldré jamás.
¿Cuál es mi última petición? Vivir.
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Re: obras negras gente negra

Mensaje  rinfild el Vie Oct 15, 2010 7:30 am

capitulo segundo

“Grasso Error”


En una habitación oscura, se escucha a una pareja tener sexo. El encuentro termina. Se enciende la luz del cuarto. Se ve a un hombre, de agradable apariencia, y ella, una linda gordita. Miguel, se levanta de súbito de la cama.

Pamela : Quédate un rato conmigo.

Miguel : Pero deja bañarme primero.

Pamela : No, quédate aquí. A mi me gustaí hediondito. (Miguel vuelve a la cama) Te amo.

Miguel : ¿Pame?

Pamela : ¿Qué?

Miguel : (Prende un cigarro) Nada.

Pamela : Te extrañaba tanto. Lo único que quería era estar contigo.

Miguel : Me llamaste todos los días.

Pamela : Menos uno.

Miguel : ¿Cuál?

Pamela : Hoy.

Miguel : Por que hoy llegaba.
Pamela : No. No te llame, por que te tenía una sorpresa, y si te llamaba, te lo aseguro, te hubiese contado.

Miguel : ¿Una sorpresa?

Pamela : Si. Amor, yo te amo. ¿Cuántos años llevamos juntos?

Miguel : No se. Cuatro años y algo.

Pamela : En unos minutos más cumpliremos cinco años. Y hace un año que vivimos juntos. Y creo que han sido maravillosos, de altos y bajos, pero maravillosos. Y yo pensaba que ya lo tenía todo, a un buen hombre, que lo amo como si fuese el primer día, y además tengo un hogar con él. Pero faltaba algo, sentía que algo me faltaba, y pasaba, y pasaba el tiempo, y ese algo no llegaba. Y ahí me dije, si la montaña no va a Mahoma, Mahoma va a la montaña (Ríe). Así que como tú nunca me lo pediste, te lo pido yo a ti. (Se baja de la cama y se arrodilla) Miguel Ramírez, amor mío, mi vida ¿Te quieres casar conmigo?

Silencio. Ella entendiendo la situación, rompe en llanto. Corre al baño y se encierra.

Miguel : Pame. (Va tras ella) Pame, abre la puerta. Pame.

Pamela : ¡Callate!

Miguel : Pame, abre la puerta (Mueve la manilla). ¡Pamela! Concha de su madre, sabia que tenia que haberte dicho. Pame, por la chucha, abre para que podamos hablar.

Pamela : ¡Callate, huevón! ¿¡Ahora querí hablar!? ¿¡Por qué no hablaste cuando teníai que hacerlo!?

Miguel : Pame, en serio, no es que yo no quiera, es que no puedo. Puta, Pame. Yo te quiero demasiado, muchísimo, pero no puedo casarme contigo.

Pamela : (Saliendo del baño) ¿Me querís? Tu me querís. Yo te amo, huevón. Yo a ti te amo ¿Y me hací esta huevada? Dime ¿Por qué chucha no te “podí” casar conmigo? (Silencio).
Tengo derecho a saber porque estay terminando conmigo.
¿Tení otra huevona? (Silencio. Se altera) ¡Contesta! ¿¡Tení otra huevona, o no!?

Miguel : ¿Querís saber si tengo otra huevona? ¿¡Querís saber!? Si, si tengo a otra huevona. Una huevona rica, flaquita, linda. No como vo’ que estay gorda, estay hecha una cerda.

Pamela le abofetea fuertemente la cara. Se desvanece.

Miguel : Pame. Pame, despierta. Disculpame, por favor. No quise decirte eso. Pame. (La besa. Ella poco a poco recupera la conciencia)

Pamela : No me toquí. No me toquí. ¡No me toquí! (Bajando el volumen de su voz poco a poco) No me toquí. No… (Llora) Si sé que soy gorda, pero no soy una cerda, soy una mujer, y tú, parece que nunca lo hay entendido, nadie, jamás, nadie lo ha entendido. Siempre me han estigmatizado por ser gorda, la gorda del curso, la gorda del condominio, la gorda “simpática”, la ballena, la chancha culiada. Siempre me han dicho lo mismo, y yo nunca hice nada para remediarlo, nunca hice nada para bajar de peso. Lo único que hacia era comer, comer para pasar las penas. Y un día apareciste tu, y me dijiste que me queríai, y yo… y yo, yo quede enamorada, nadie, ningún hombre me había querido antes. Me diste un beso, y yo me rendí ante ti, eras todo para mí, te entregue todo, fuiste mi primer hombre, mi único hombre. Y ahora te pierdo, por culpa de mi guata, de esta guata que nunca hice desaparecer. Te pierdo por mi culpa, porque es mi culpa ser gorda, y siempre me lo han dicho, es tu culpa, tú tiene la culpa de ser así, de ser una obesa, una bola de grasa, siempre he cargado con ese peso, con el peso de la culpa.

Miguel : Pame, tu no tienes la culpa, yo debería habértelo dicho antes, y no de esta manera.

Pamela : ¿Tú tienes la culpa? Me quieres consolar haciéndome creer que es tu culpa ¿Querís conocer esa sensación? ¿Querís saber qué es la culpa? (Va al velador de la cama, saca un frasco de pastillas) Culpa, querís sentir culpa. (Va al baño y vuelve con más frascos en las manos) Culpa.

Miguel : (Sujetándola) Dame esas pastillas. No juegues con eso. Pame. No seái tonta.

Pamela : No soy cerda, ni tonta. ¿Queríai sentir culpa, cierto? ¿Queríai cargar con una culpa? Bien, ésta va a ser tu culpa (se toma un frasco entero de pastillas) Tú. Tú, huevón. Tú, me mataste.

Miguel : Pamela, vomitalas. Vomitalas. No te matí. Pamela, no me hagaí esta huevada.

Pamela : ¿Sentís esa mierda asquerosa que recorre tu cuerpo? Esa puta sensación de que lo echaste a perder, de que no podís solucionarlo.
Esa es la culpa (Se traga otro frasco de pastillas), y acostumbrate porque vas a cargar con ella, por muchos años…

Pamela comienza a convulsionar, y se desploma. Miguel la toma, ella salta en sus brazos, comienza a salirle espuma de la boca.
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Re: obras negras gente negra

Mensaje  drunken el Vie Oct 15, 2010 7:52 am

wasu!!! se ve interesante bro!!

asi que mi estado es: "leyendo......."
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Re: obras negras gente negra

Mensaje  rinfild el Vie Oct 15, 2010 10:53 am

capitulo tercero

“Los Hombres Sueñan Con Tener Alas”


En un callejón de barrio, un joven fumando heroína, a su lado una mujer, de unos 40 o mas años de buena apariencia, quien le da dosis de forma monótona mientras llora y lo mira; de un momento a otro la mujer se detiene y no le sigue pasando droga.

Joven : Más. Más. Por favor dame más. ¡Más!. (La golpea y corre sin alejarse demasiado. Vuelve.)

Mujer : Lo siento. (Le entrega una dosis. Llora. El joven sigue fumando.) ¿No tienes suficiente? ¿No crees que ya es demasiado? Por favor… para… un día o dos. Toma. (Le pasa más heroína. Silencio. El joven sigue fumando.) ¿Quieres comer algo? Yo tengo hambre. ¿Vamos? (Ademán de pararse. Él, la mira.) No quieres nada. ¿Por qué? ¿Por qué no paras? ¿Por qué no fumas marihuana? Por último te daría hambre y comerías algo. Estás tan flaco. Ya no te queda nada del rollito regalón. ¿Por qué no te detienes?

Joven : Dame otro.

Mujer : Pero vamos a comer. (Él, la mira) Toma. (El joven continua en su vicio.)

Mujer : Me duele. Me duele todo. Cuerpo y espíritu. Ya no doy más. Perdí. Reconozco que perdí. Lo amo. Lo amo con todo mi corazón. Pero el no cambia. El frío me cala los huesos. Su humo me molesta. Su cara me da miedo. Tengo sed. Tengo hambre. Tengo sueño. Tengo sueños. Que daría por el pasado. Por un cigarro juntos. Por dormir juntos. Extraño su olor. Su risa. Su mirada fija. Y no esta mirada perdida. Vacía. Sin rumbo. Sin salida.

Mujer : Creo que me quedan pocos. Seria bueno irnos. Lo que queda te lo fumas en el camino a casa. O compramos más. Pero vamos. Llegamos. Comemos. Reímos. Y nos vamos a dormir.

Joven : Pása’.

Mujer : Es el último.

Joven : No. Quiero más. Dame otro. Tú tienes. Jamás se te acaban. Dame otro. Más. Por favor dame más. Quiero más. ¡Dame otro!

La golpea con más vehemencia que la vez anterior. Corre, esta vez alejándose. La mujer se apresura en tomar su cartera. Saca dinero. Se lo muestra. El joven se detiene. Se abalanza contra la mujer.

Mujer : Armando.

Joven : Te amo. No sabí cuanto.

La besa de manera incondicional. Casi o tal vez de manera sexual.

Mujer : Ni tu sabes cuanto te amo yo a ti.

Joven : Me gustaría tenerte siempre a mi lado.

Joven : No has perdido. No he cambiado. Pero no has perdido. No me has perdido. Sigo a tu lado. Amándote. Deseándote. Queriendo volver a dormir contigo. Sentir tu olor. Tu piel. Tus caricias. Me gustas.

Mujer : Te quiero.

Joven : Ayúdame.

Mujer : Es lo que más quiero.

Joven : Entonces dame más.

Mujer : ¿Me das un beso? (El la besa en la boca.) Te amo.

Joven : Mamá. Tengo miedo. Quiero vivir. Quiero volar. Quiero llegar tan alto, que pueda ver a Dios.

Mujer : ¿Por eso te drogas?

Joven : Es lo que mas cerca he estado. A veces pienso que los ángeles sueñan con tener sexo y los hombres soñamos con tener alas. Estas son mis alas. Con estas llego a Dios. Con estas soy Dios. (Se acerca a la mujer.) Esto me basta para no tener sueños.
Mujer : ¿Esto?... Esto ha aniquilado tus sueños. Mis sueños. Nuestros sueños. (Se acomoda la ropa.) Lo siento. Ya no puedo más.

Joven : No por favor. No te vayai. Te amo.

Mujer : No tanto como a tu droga.

Joven : No me abandoní como todo lo demás. Te juro que no se que hacer. He intentado dejarla. Pero no puedo. No quiero. Es más fuerte que yo. Que tu. Que Dios.

Mujer : No es así.

Joven : No sabí lo que hablaí. Jamás hay vivido una sensación como esta. Una verdadera sensación de libertad. Volaí. ¿Entendí? Volaí. Es mejor que una cacha. Mucho mejor. Mejor que el sexo. ¿Con eso te lo explico bien? Libertad. Volar. Sexo. Esto es mejor. Esto es genial. (Se mueve como si estuviese en un viaje astral.)

Mujer : No hables tonterías. (El sigue en su viaje astral.) Armando.

Él la toma y la incluye en su viaje metafísico. La mujer poco a poco entra en aquella convención. Y juegan como si fueran verdaderos niños. Él para.

Joven : Se acabo la bencina. ¡Eh! ¿No te queda otro? Dime que si.

Mujer : Si.

Joven : Mentirosa.

Mujer : Las personas que aman a veces mienten.

Joven : Entonces pásamela. (Ella se la entrega pero de manera distinta a las otras. El se prepara, esta vez para inyectarse.) Voy a viajar hasta Neptuno. (La mira) Quieres probar la libertad. Alas. Y algo mejor que el sexo. (Ella se acerca lentamente.)
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Re: obras negras gente negra

Mensaje  rinfild el Vie Oct 15, 2010 11:03 am

capitulo kuarto

“Café. Cigarros. Recuerdos. Y Muerte”


En un café una guapa mujer, sentada sola con su cartera, fumando un cigarrillo y sirviéndose algo. Se abre la puerta de manera abrupta, entra un hombre, se encuentra muy acelerado, mira a todos lados del café, su mirada se detiene en la mesa de la mujer. Se acerca

Hombre : (Sentándose) Disculpa. ¿Me puedo sentar?

Mujer : Ya lo hiciste.

Hombre : Cierto. Disculpa. ¿No esperas a nadie?

Mujer : A ti.

Hombre : ¿A mi?

Mujer : Como te voy a estar esperando a ti, si ni siquiera te conozco.

Hombre : Tienes razón. Disculpa.

Se crea un clima frio entre ambos. Él, intranquilo, mirando hacia todos lados. Ella, prende otro cigarro, se ve en el cenicero una gran cantidad de colillas.

Hombre : ¿Qué tomas?

Mujer : Café.

Hombre : Claro. Claro. Es obvio. Café. Lo siento. Era otra la pregunta ¿Qué café bebes?

Mujer : Cappuccino.

Hombre : ¿Te puedo invitar uno?

Mujer : No.

Hombre : (Hacia el interior) Un cappuccino

Mujer : Que sean dos. (El la mira) Yo pago, no te preocupes.

Se provoca otro silencio que se rompe con el sonido de las dos tazas de café que el mesero posa en la mesa .El hombre prende un cigarro, la mujer hace lo mismo. El mesero no retira el cenicero lleno, sino que coloca uno nuevo. El mesero sale. De ahora en adelante ella apaga los cigarros en el cenicero de él.

Hombre : Fumas bastante.

Mujer : ¿Por qué?

Hombre : Es el tercero que prendes desde que estoy aquí.

Mujer : De algo hay que morir.

Hombre : Pero es una forma algo lenta.
Mujer : Cierto. Si fuera más rápido, creo que habría más fumadores.

Silencio. Beben café. El hombre se nota más tranquilo.

Hombre : Por eso fumas.

Mujer : ¿Cómo?

Hombre : Que fumas para acelerar tu muerte.

Mujer : Y para la ansiedad. La pena. La miseria. El miedo. La desesperación. La soledad. Para olvidar. Para matar el tiempo. La vida. A otros. En el baño. Después del sexo. Y en algunos momentos de felicidad.

Hombre : Claro.

Mujer : Y tú ¿Por qué fumas?

Hombre : Por los nervios.

Mujer : Si, lo note. ¿Por qué tanto nervio?

Hombre : Nada.

Mujer : ¿¡Nada!? Entonces ¿Por qué te sentaste conmigo?

Hombre : Era el único espacio que había.
Mujer : No mientas.

Hombre : No miento.

Mujer : Esconderse tras una mentira, es un síntoma del miedo. Si tienes miedo, este puede haber sucedido, por millones de situaciones, pero si añadimos los nervios, da como producto, que algo hiciste. Y este silencio tuyo, me propone, que debe haber tenido fuertes implicancias, sobre todo en tu vida. (Él esta inmóvil, mirándola fijamente)
Me llamo Verónica.

Hombre : Cristóbal.

Mujer : Bien, Cristóbal. Te pregunto de nuevo ¿Por qué te sentaste aquí, conmigo?

Hombre : Necesitaba hablar con alguien. Desahogarme. Hablar de mí. De lo que pasó. De lo que hice. De lo que voy a hacer.

Mujer : Entonces, háblame de ti. De lo que te pasó. De lo que hiciste. De lo que vas a hacer.

Beben café. Ambos prenden un cigarro. La mujer lo mira. Él evade su mirada. Ella se levanta. Se prepara para salir.

Hombre : Espera. (Fuma y bebe café) Mi nombre es Cristóbal Dinamarca. Tengo 35 años. Soy dueño de mi propia empresa. Mi propio jefe. Casado hace diez años. Enamorado. La ame. Con locura. Me engaño. Me fue infiel. Jamás me amo. Me mintió. Me mató. Hace 3 años. Por un don nadie. Fui padre sin hijo de un niño de tres años. Ya no están conmigo. Ya no me acompañan. Ya no carcomen mi vida. Ya no me queda vida. No tengo vida.

Mujer : ¿Mataste a tu mujer y a tu hijo? Bueno, técnicamente el hijo de ella. Pero los mataste. Y ahora te quieres matar tú. (El hombre se para como si algo malo sucediese) ¿Te vas a ir a matar? (Él se detiene) ¿Si no lo hiciste en aquel momento, porque has de hacerlo ahora?

Hombre : Miedo.

Mujer : ¿A la muerte? No creo. Acabas de matar a la mujer que amabas y a quien creías que era tu hijo.

Hombre : Miedo a mi muerte.

Mujer : Creo que ahí logro entender muchas cosas.

Hombre : Temo quitarme la vida. Veo sus consecuencias. Mi madre. La mataría de pena. Y mi padre le seguiría. Mis perros. La gente. Mis trabajadores y sus familias. Todos sufrirían por mí.

Mujer : Pero si te pilla la policía será lo mismo, o quizás peor. Puede que no te maten. Te manden a la cárcel. La peor. La más mala. Cadena perpetúa. Allá te golpearan. Y te aseguro, te violaran.

Hombre : Es ese uno de los mayores motivos por el que me quiero matar. Me sorprende tu tranquilidad para tratar con un asesino.

Mujer : Te sorprendería más si conocieses aunque sea un poco de mí. Pero no hablamos de mí, sino de ti ¿Qué es lo importante no?

Hombre : Claro. Fue por eso que me senté aquí. Gracias.

Mujer : De nada (Ambos prenden un cigarro) No has pensado en disfrazarte. Cambiar tu apariencia. Una cirugía. Viajar. Otro país. El fin de una vida. El inicio de un nuevo camino. No sé, se me ocurre.

Hombre : Otra forma de ver el suicidio.

Mujer : Claro. De una forma más metafórica.

Hombre : Pero seguiría cargando con el miedo. El trauma. El dolor. La pena. El recuerdo.

Ambos terminan el cigarro que fumaban. El pide dos cafés más. Ambos prenden un cigarro.
Mujer : ¿Cómo los mataste?

Hombre : ¿Por qué?

Mujer : Me interesa saber.

Hombre : No me interesa recordar.

Mujer : Cuéntame.

Hombre : (Dando una gran bocanada al cigarro) Al bebe lo ahogué con la almohada. Presione tanto, y tan fuerte que en un momento sentí como su cara se quebraba entre mis manos.

Mujer : ¿Y a ella? (Él fuma y bebe café. Incomodo) ¿La apuñalaste, cierto? Porque si hubieses tenido un revolver, no estaríamos hablando en este momento.

Hombre : No se cuántas veces la apuñale. Estaba ciego. Ella dormía. Hundí el cuchillo hasta el punto que ya no lo veía. Todo era rojo. Todo era un mar de sangre.

Mujer : Guau. Que asesino más despiadado. Creo que te condenarían por homicidio premeditado y alevosía (Ríe) Buena manera de descargar la rabia y la frustración (Ríe con mas fuerza).

Hombre : ¿Por qué ríes?

Mujer : Porque mas de alguna vez soñé con hacerle eso a alguien. Pero no soy capaz. Te felicito.

Hombre : ¿Te parece gracioso? ¿Te parece divertida mi puta historia de vida? ¿Te parece cómico hablar con un asesino? A mi no. No le encuentro ninguna gracia. (Se levanta. Quiere irse)

Mujer : (De su cartera saca un arma de fuego y la deja en la mesa) ¿No das más? Somos dos. Dime entonces que hacemos ahora (Él mira el arma y luego a ella, como buscando respuestas) Mira, Cristóbal. No sé si fue el destino o cualquier otra mierda filosófica. Astronómica. Metafórica. Metafísica. No sé. Pero algo hizo que un asesino, y alguien que intenta asesinar su propia existencia, se encuentren y compartan un café y un cigarro. Yo estoy en tu mismo proceso. El miedo. El terror de borrar tu ser de la tierra. Y ser tierra. Dejar todo atrás. Y dejar un vacío. En un alguien. Que te ama. O te quiere amar. Para asesinar a alguien hay que tener suficiente coraje como para hacerlo. Pero para quitarte tu propia vida. Debes ser un valiente y un cobarde a la vez. ¿Es el suicidio entonces la mejor solución al miedo?




Hombre : Si.

Mujer : ¿Y sobrevivir?

Ella se levanta. Toma un cigarro. Lo va a encender, pero se arrepiente y lo deja en la mesa. Sale. Él prende un cigarro. Lo fuma. Bebe lo que le queda de café. Se dispara.
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Re: obras negras gente negra

Mensaje  rinfild el Vie Oct 15, 2010 11:36 am

capitulo kinto

“Dios te salve Gabriel”


Acto Primero

Escena 1

En una habitación compuesta por una cama, un escritorio, una lámpara sobre este, y un estante con libros; se encuentra un hombre de unos 35 a 40 años; y un niño desnudo.

Niño : ¿Y ellos andaban, así como yo, todo el día?

Padre : Si, mira ellos solo se vistieron cuando comieron la manzana del árbol de la sabiduría.

Niño : Ah.

Padre : ¿Tú no sientes vergüenza de andar así?

Niño : No. Y ¿Ellos porque tuvieron vergüenza de andar así? No estaban solos en la tierra.

Padre : Buena pregunta. A ver… imaginate que hablas con alguien a quien nunca vez, y además ese alguien que tu no ves, te observa todo el día, y sabe todo lo que tú haces ¿Qué sentirías?

Niño : No se…

Padre : Supongamos que yo soy Dios ¿ya? Y tu no me ves, en cambio yo si a ti ¿Qué sientes?

Niño : Nada.

Padre : ¿A ver? Ponte de pie. Bien ahora quiero que hagas cualquier cosa. Acuérdate que yo no estoy acá. Acuérdate que yo soy Dios.

Niño : ¿Cualquier cosa?

Padre : Si. Cualquier cosa. Gatea por la cama.

Niño : (Gatea. Se detiene. Mira al padre) ¿Así?

Padre : (Cambiando la voz como a la de alguien gordo y un poco mayor) Gabriel.

Niño : Si.

Padre : Te habla Dios.

Niño : ¿Dios?

Padre : Si. Gabriel. Te quiero preguntar algo, ¿Me amas?

Niño : Si.

Padre : Y, ¿Qué serias capaz de hacer por mi?
Niño : Todo.

Padre : Entonces, dale un beso a Dios. Y él te amara tanto como tu a él. ¿Quieres que Dios te ame? Entonces dale un beso (Se acerca al niño, y el niño lo besa) ahora dale otro más y Dios te amara más, pero tiene que ser un beso con más amor.


Escena 2

En una pequeña habitación con dos camas, o un camarote o una habitación grande con dos hileras de cama. Las camas están hechas milimétricamente, con gran exactitud. Se encuentran el Niño y su Amigo, mayor por 2 años, ambos con pijamas muy similares. Rezan.

Ambos : … perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en tentación. Libranos de todo mal. Amén

Amigo : ¿Donde estuviste en la tarde?

Niño : Estuve con el Padre.

Amigo : Ah.

Niño : Me enseño a amar a Dios.

Amigo : ¿En serio? Y ¿Cómo? ¿Una oración?

Niño : No. No sé. Me sentí raro. Mira, él, me empezó hablar de dos persona que andaban sin ropa, y que Dios lo veía, pero ellos no lo veían a el. Dios sabia todo lo que ellos hacían, y de repente, el Padre, comenzó a hablarme raro y me decía que el era Dios.

Amigo : ¿Dios?

Niño : Si. Se convirtió Dios.

Amigo : ¿Te dio miedo?

Niño : No. Me pregunto si yo lo amaba, y yo le dije que si, entonces me dijo que hiciera algo para demostrarlo, y me dio un beso.

Amigo : ¿Un beso? ¿Cómo de papá?

Niño : No, era distinto. Me lo dio en la boca. Al principio era raro, pero luego empecé a sentir cosas, me sentía bien.

Amigo : ¿Tú crees que a mi Dios me ame? .

Niño : Yo creo que si. El Padre nos ha dicho que Dios ama a todos, incluso a los malos, los tontos y los enfermos. A todos.

Amigo : Yo también quiero que me ame, le voy a decir al Padre si el puede convertirse en Dios, y me puede amar.


Escena 3

Se ve al Padre en su escritorio con luz en su lámpara, se encuentra leyendo, rezando, meditando, escribiendo. Golpean la puerta.

Padre : ¿Quién llama a estas horas?

Amigo : (Abriendo la puerta) Padre disculpe.

Padre : ¿Qué haces tu despierto a esta hora? Vete a tu habitación.

Amigo : Es que no puedo dormir.

Padre : ¿Por qué?

Amigo : Es… que… ¿Qué tiene Gabriel que Dios lo ama tanto? Yo quiero que Dios me ame. Quiero que me ame como a Gabriel, quiero sentir eso que sintió él. Que Dios entro en su cuerpo. Padre, por favor, enséñeme.

Padre : (Nervioso) ¿Quieres que Dios te ame como ama a Gabriel? (Silencio) Necesitas confiar en mi para amar a Dios. ¿Confías en mí? Si confías en mi cierra los ojos y no mires. (Silencio. El padre mira detenidamente al amigo. Cambia la voz al igual que con el niño) Abel.

Amigo : ¿Qué, Padre?
Padre : No soy quien tú crees que soy. No abras los ojitos, confía en mí. Soy Dios, y te hablo a través del Padre.

Amigo : ¿Dios?

Padre : Si. Creo que quieres hablar conmigo.

Amigo : Si, por que…

Padre : Me quieres amar como te contó tu amigo. Y ¿te contó algo de lo tuvo que hacer?

Amigo : Si, me dijo que estaba sin ropa.

Padre : No. No digas esas palabras jamás, el estaba en su estado puro, como Adán y Eva. Mira, sacate la ropa y te darás cuenta que te sientes diferente (El niño comienza a desnudarse) Que eres grande para tu edad.

Amigo : La hermana dice que yo soy muy chico para mi edad, siempre me dice que tengo carita de niño más chico.

Padre : La hermana, solo te conoce la carita. Ahora necesito, que vuelvas a cerras los ojitos. (Se acerca al amigo, y lentamente comienza a tocarlo, hasta lograr besarlo).


Escena 4

Se ve al Niño durmiendo en su cama. Entra el Amigo con el pijama algo desordenado al igual que su pelo. Tiene las mejillas enrojecidas.

Amigo : (Bajo) Gabriel. Gabriel, despierta (Insistiendo) Oye.

Niño : ¿Qué pasa?

Amigo : A mi también me ama. Me ama mucho.

Niño : Que bien.

Amigo : ¿Qué paso?

Niño : Nada… Es que no quiero que Dios ame a nadie más. Yo quería que él te amara porque yo te quiero a ti. Por eso te conté. Pero no quiero que ame a nadie más.

Amigo : Pero el Padre dice que Dios ama a todos.

Niño : Pero no como a nosotros (silencio).

Amigo : Ya sé. No le digamos a nadie más. Que sea nuestro secreto.


Escena 5

En una majestuosa habitación se ve al Gran Señor, un hombre gordo lleno de joyas, bebiendo té.

Padre : Con permiso, Su Santísimo.

G. Sr : ¿Qué pasa, Padre? ¿Por qué trae a esos bellos niños?

Padre : Su santidad, quieren escuchar sus maravillosas historias acerca del hombre y la vida. Quieren hablar con Dios.

G. Sr : Ah, entiendo.

Niño : (Al amigo, bajo). El debe ser Dios. El Padre le dijo Su Santidad.

Amigo : Shh!

G. Sr : Muy bien. Padre. Puede retirarse, yo me quedare con ellos (Sale) Siéntense. ¿Quieren pastel? (Ambos se miran) No tengan miedo. Tomen coman un poco, esta bastate rico. (Los niños comen). ¿Como se llaman?

Niño : ¿Yo? Yo me llamo Gabriel.

G. Sr : ¿Y tu?
Amigo : Abel.

G. Sr : Que lindos nombres, tan lindos como ustedes. (Bebe te mientras mira a los niños, ellos comen) ¿Quieren leche?

Ambos : Ya.

G. Sr : (Toca una campana, entra un mayordomo) Trae dos vasos de leche y más pastel. (Sale) Abel, tu nombre me recuerda una historia muy linda.

Amigo : ¿En serio?

G. Sr : Si, las historia de dos hermanos, tan jóvenes como ustedes dos.

Niño : ¿Y el mío?

G. Sr : (Ríe suavemente) El tuyo… tu nombre es igual al nombre de un arcángel muy querido por Dios. Al parecer ustedes tienen muchas cosas en común con esos dos hermanos

Amigo : ¿Por qué?

G. Sr : Porque esos hermanos siempre buscaron el amor de Dios. Y luchaban por ser uno más amado que el otro, y para eso sacrificaban cosas, mejor dicho, ofrecían cosas a Dios ¿Ustedes han ofrecido algo a Dios? (Traen la leche).

Niño : No. Nunca le hemos dado nada. A nosotros nos gusta hablar con él.

G. Sr : ¿Les gusta hablar conmigo?

Amigo : ¿Con usted?

Niño : ¿Usted es Dios?

G. Sr : Soy Su Santidad.

Niño : Te dije que era él.

G. Sr : Niños, tranquilos. Como nunca han ofrendado a Dios, les voy a contar la historia de Abraham. A Abraham Dios le pidió que entregara el cuerpo de su hijo, ya que era lo más preciado que tenia. Abraham lo hizo y Dios lo amo. Como el hijo de Abraham, lo más preciado que ustedes tienen es su cuerpo, entonces ustedes me lo van a entregar. Me van a dar sus cuerpos puros, para que yo los ame. (Comienza a desnudar a Gabriel, Abel comienza a desnudarse, Gabriel mira al Gran Señor y cierra los ojos, esperando que este lo bese al igual como lo hace el Padre).


G. Sr : Que bellos son mis angelitos. Ahora hacemos algo nuevo para ustedes los bañare en leche para que sean puros, sin pecados. (Comienza a verter la leche en los niños, ellos como si supieran la que viene miran al G. Sr y le toman las manos y se las acercan a su cuerpo).



Escena 6

Se encuentran ambos niños en su habitación, mirándose. El Niño esta desnudo, y el Amigo con ropas de él aparentando parecer el Padre o el Gran Señor. Lentamente el Amigo se pone de pie. El Niño cierra sus ojos.

Amigo : Gabriel (Tratando de asemejar la voz de los antes mencionados). Soy Dios, y te quiero amar. (Lo toca).

Niño : Yo también lo quiero amar (Ambos se tocan)
¿Dios?

Amigo : Dime.

Niño : ¿Me puede dar un beso? (Estira su boca y el Amigo lo besa) Abel, yo no quiero que esto se termine.

Amigo : Tiene que ser nuestro secreto, y así siempre vamos a estar juntos.

Se vuelven a besar. El Niño comienza a bajarle el pantalón al Amigo.



Acto Segundo

Escena 1

En la habitación de los muchachos, está atardeciendo o en definitiva ya es de noche. Se ve a ambos niños, ya más grandes, entre 18 y 22 años, besándose, de manera apasionada, al fondo una puerta, a medio cerrar. Se escucha una voz femenina llamando a cenar, la puerta se abre, se ve a una mujer joven mirando horrorizada la escena, se va dando un portazo.


Escena 2

En la habitación u oficina de la Hermana.

Gabriel : ¿Para que nos querrá?

Abel : Estoy seguro que es por lo de anoche.

Gabriel : No creo. Nos lo hubiera dicha ayer.

Abel : Yo estoy seguro que es por eso.

Entra la hermana, abre la puerta de manera brusca, es una mujer joven, no más de 27 años, de agradable apariencia.

Hermana : Gabriel, espera afuera.

Gabriel : ¿Qué?

Hermana : Que esperes afuera hasta que yo te llame. (El niño sale).

Hermana : ¿Qué sucedió anoche?

Abel : Nada.

Hermana : Mentir es pecado, Abel.

Abel : Lo siento, Hermana.

Hermana : ¿Por qué se estaban besando, Abel?

Gran silencio. La Hermana no le saca la vista de encima.

Hermana : ¿Qué pasa, Abel? ¿Te comieron la lengua los ratones?

Abel : No, Hermana.

Hermana : (Subiendo el tono) Entonces, ¿Por qué se besaban?

Abel : Por que es la única manera que tenemos de compartir el amor de Dios.

La hermana se pone de pie, abre la puerta y hace entrar a Gabriel.

Hermana : Gabriel, ¿Por qué se besaban?

Gabriel : ¿Cómo?

Hermana : Gabriel tu sabes de lo que hablo. Quiero saber (Se calla). Tienen que tener claro que las relaciones entre dos personas del mismo sexo no son aceptadas por Dios.

Los niños se miran de manera cómplice.

Abel : Hermana, lo primero que debe saber es que si cree que somos parejas, no lo somos.

Gabriel : Solo nos amamos y compartimos el amor de Dios.

Hermana : ¿Qué es eso de compartir el amor de Dios? Si el amor de Dios esta en todo, en toda la creación, y solo debemos disfrutar de lo que Dios nos entrego, cuidarlo y dar gracias.

Gabriel : Si pero el nos ama de manera distinta. El nos ama a nosotros más que a nada. Dios nos besa, nos toca… (Abel lo mira con un gesto de que guarde silencio).

Hermana : Por favor, repita lo último que dijo.

Gabriel : ¿Qué cosa?

Hermana : Lo último.

Gabriel : ¿Qué el nos ama de manera distinta?

Hermana : No se haga el tonto, ¿Cómo es eso de que los toca y los besa?

Abel : Nada, Hermana, es que es como una sensación que nosotros logramos sentir. El Padre de pequeños nos ha enseñado a meditar para alcanzar nuestra paz interna y comunicarnos con Dios.

Hermana : Meditan. ¿El Padre, les enseño?

Gabriel : Si.

Hermana : Les vuelvo a preguntar ¿Por qué se besaban anoche? Y no quiero que respondan que para compartir el amor de Dios.

Abel : Por un libro, Hermana, no me acuerdo el nombre, pero decía que un beso es la mayor, la mas grande de las demostraciones de amor hacia otra persona.

Hermana : Creo que no hay nada más que conversar. Por favor retírense. (Salen)


Escena 3

En la oficina del Padre, se ve a la Hermana. Entra el Padre.

Padre : Buenos días, Hermana. ¿En qué es preciso hablar conmigo?

Hermana : (Haciendo una leve reverencia con la cabeza) Buenos días, Padre

Padre : (Sentándose) Tome asiento, por favor.

Hermana : Gracias.

Padre : Cuénteme.

Hermana : Bueno, pero no se como comenzar, es un problema bastante serio. Son dos jóvenes, Padre. Y ellos, al parecer, confunden…

Padre : Por favor, Hermana, No tenga tapujos en relatar Lo que sucede. Creo que a mis años no hay mucho que pueda afectar mis oídos.

Hermana : Lo siento. He visto a Gabriel y Abel besándose.

Padre : (Sorprendido) ¿Besándose?

Hermana : Ayer antes de la cena, me asome en su habitación. Ellos no me vieron. Y hoy hable con ellos, y sus respuestas me parecieron extrañas.

Padre : ¿Por qué?

Hermana : Estos dos jóvenes, en especial, Gabriel, creen tener una visión física del amor de Dios, y tienen la sensación de que Dios los toca y los besa.

Padre : Eso suena muy extraño. Hermana, ¿Tiene algo más que agregar a este asunto?

Hermana : Si, padre. Abel luego me explica que lo que Gabriel dijo era incorrecto, que lo que hacían en realidad era lo que habían leído en un libro. Eso fue todo, luego se retiraron de mi oficina.

Padre : Gracias. Desde este momento, yo seré quien se encargue de solucionar este problema. Hablare con ellos. No se preocupe, Hermana. Puede retirarse.


Escena 4

Ambos jóvenes jugando ajedrez, leyendo un libro, meditando, estudiando, escuchando o haciendo música, practicando algún deporte , viendo televisión en su horario permitido…
Entra la hermana

Hermana : Hola, jóvenes. (Los chicos la saludan. Silencio) Les quería pedir disculpa por la severidad con que los trate el otro día. Pero es por su bien.

Abel : Gracias, Hermana

Hermana : Están algo desorientados, y no se culpen, es por su edad.

Gabriel : Lo sabemos, Hermana

Hermana : Espero también que las palabras que tuvo, El Padre, a con ustedes, hayan remecido fuerte en vuestro interior.

Gabriel : Lo hicieron, Hermana, no se preocupe.

Hermana : Gracias, Señor. Y ¿Qué palabras tuvo el Padre para explicarle lo que pasa?

Abel : No debemos hablar nuevamente del tema.
Hermana : Y ¿Por qué?

Gabriel : Por que son cosas privadas.

Abel : Lo siento, hermana. Pero fue una decisión del Padre, el no hablar del tema y que lo que sucedió no se vuelva a repetir. Dijo que lo que hablamos lo iba a tratar como un secreto de confesión.

Hermana : Por lo que veo no recibieron ningún tipo de castigo.

Abel : No, el Padre no encontró que fuese motivo de castigo.

Gabriel : ¿Desea saber algo más?

Hermana : Deseo tener la claridad de saber que es lo que sucede aquí.

Gabriel : Hermana, usted es nueva aquí, y por lo tanto debe saber que si el padre dice que no se habla más del tema, no se habla más del tema.

Abel : Con su permiso. Hermana. (Salen).


Escena 5

En la oficina de la Hermana, se encuentra ella, se nota intranquila, luego de recorrer su oficina, de un cajón saca unas llaves y abre una pequeña caja en su escritorio, de su interior saca un elegante y delgado cigarro, con lumbre que tiene al lado de un gran velón, lo prende.

Hermana : …No se habla más del tema.
…No fueron castigados.
… Ni siquiera un regaño.
Toda y cada una de ellas fueron decisiones del Padre. Y lo mismo al referirse de que él iba a tomar cartas en el asunto, y que yo no… (Golpean la puerta) ¿Quién?

Abel : (Desde fuera) Yo, Abel.

Hermana : (Apaga el cigarro) Deberías estar en tu pieza.

Abel : (Abriendo la puerta) Permiso, Hermana. Disculpe, pero… hay olor a humo, algo se quema…

Hermana : Nada se quema, Abel, ¿Qué quieres? Y ¿Por qué entras así en mi oficina?

Abel : (Observando la oficina) Lo que pasa es que Gabriel, se encuentra mal y quiero saber si tenía algún medicamento para el dolor de estomago.
Hermana : Si, espera.

Toma una caja llena de medicamentos, y busca el indicado, mientras lo hace Abel encuentra la pequeña caja, abierta donde la Hermana guarda los cigarrillos, toma uno y lo esconde.

Hermana : Aquí tienes, que se tome una ahora y otra por la mañana, por dos días o hasta que se le pase, luego me traes las que sobren, con esto debería sentirse mejor.

Abel : Gracias, Buenas noches

Hermana : Buenas noches (sale Abel, la hermana cierra la caja y ordena lo utilizado).


Escena 6

En un pasillo, la hermana, ambos jóvenes la rodean.

Gabriel : Hermana… Hola.

Hermana : Hola, jóvenes ¿Qué pasa?

Gabriel : Ni se imagina todo lo que ha pasado.

Hermana : Veo que te mejoraste. Te hizo bien lo que te mandé.

Gabriel : Si, Gracias.

Abel : Hermana, necesitamos hablar.

Hermana : Y ¿de que?

Gabriel : De…

Abel : Gabriel, callate. Hermana, anoche debido al problema de Gabriel tuve que ir a su pieza, y me sorprendí por un extraño olor a humo. Y mirando a su pieza encontré esto. (Le muestra el cigarro).

Hermana : Dame eso.


Abel : Veo que lo reconoce, bien, siendo así, te tenemos un trato. Que tal si nosotros guardamos silencio con respecto a esto (Le muestra el cigarro), y tú te dejas de entrometer y nos permites hacer lo que queremos.

Hermana : ¿A que se refieren con hacer lo que quieran?

Gabriel : (Toma Abel y le da un gran beso) Entiende ahora.

Hermana : Esto no es normal, ustedes no deberían hacer eso.

Gabriel : ¿Por qué no? (Toca a Abel)

Abel : Gabriel.

Hermana : Yo se que el padre abuso de ustedes. De él aprendieron estas actitudes.

Gabriel : ¡El jamás ha abusado de nosotros!

Hermana : Y eso de que Dios los toca y los besa. Que salen a altas horas de la habitación de él. El que ustedes se besen y se toquen. ¿Y qué no reciban castigo?

Abel : (Tomando fuertemente a la Hermana) Nos ha estado observando, hermanita. Le advierto que acá usted, no obtendrá nada. Solo perderá. Cuide lo que hace hermanita. Por que todo se sabe (Le muestra el cigarro) Espero que acepte el trato que le ofrecemos y guarde silencio. Ahora siga su camino y olvide de que nos hemos visto. (La hermana sale).

Gabriel : ¿Cómo dice que el padre ha abusado de nosotros? ¡Que imbécil!

Abel : Pero es verdad.

Gabriel : Si, lo se… pero deja de ser abuso, cuando uno lo busca. Y que yo sepa hace bastantes años que dejo de ser un abuso para pasar a hacer algo bastante más agradable.

Abel : (Asiente con una leve sonrisa) En eso tienes razón.




Acto 3

Escena 1

El gran señor, en su habitación, se encuentra sirviendo leche en dos tazas, y ordenando alguna que otra delicatesen en la mesa. Golpean la puerta.

Gran Señor : ¡Adelante, Hermana! (Entra) Que puntualidad, venga, tome asiento. Sírvase

Hermana : Gracias. Su Santidad, debo contarle un millar de cosas…

Gran Señor : ¿Tal urgencia tiene lo que ha de comunicarme? ¿Por qué no se sirve algo de lo que esta preparado? Y así conversamos con tranquilidad. Quien vive presuroso, muere presuroso. Además, una muchacha tan bella debe saber alimentarse.

Hermana : Gracia, Su Santidad.

Gran Señor : Bien veamos. ¿De que se trata lo que debe contarme con tal urgencia?

Hermana : No sé si el Padre ya se habrá comunicado con Usted.

Gran Señor : No, no lo ha hecho.
Hermana : Me lo esperaba. Su Santidad, hace ya unos días, sorprendí a dos chicos besándose.

Gran Señor : ¿Una pareja de jóvenes? O ¿Dos hombres?

Hermana : Dos hombres. Los sorprendí mientras estaban en su habitación, a la hora de la cena.

Gran Señor : ¿Quiénes son?

Hermana : Se llaman Gabriel y Abel. (El G. Sr. Se sorprende) ¿Los conoce?

Gran Señor : Si, conozco a los muchachos ¿Tomaron alguna medida con ellos?

Hermana : Le conté lo sucedido al Padre, esperando alguna severidad de parte de él, pero nada, al contrario, a las horas los veo disfrutando de la tarde. Creo que algo raro pasa entre…

Gran Señor : No aventure suposiciones, Hermana. Sea mesurada.

Hermana : Lo siento.

Gran Señor : Lo que discutió con el Padre, jamás llego a oídos míos, y además, encuentro que las decisiones que tomó este, no fueron las correctas.
Hermana : Su Santidad, eso no es todo. He pecado, y necesito su confesión.

Gran Señor : ¿En que has pecado?

Hermana : Yo fumo. He fumado desde muy pequeña, y no he podido alejarme de este vicio.

Gran Señor : Tranquila, Hermana. No eres la única que lo hace. De vicios vive el hombre. Por ejemplo, el amor es un vicio, y no es pecado.

Hermana : Pero no es el problema mas grave; Abel, encontró un cigarrillo en mi habitación y con tal evidencia, junto a Gabriel, trataron de amenazarme con el fin de que yo guardara silencio, y los dejara seguir haciendo lo que ya acostumbran.

Gran Señor : Y eso. ¿Usted se lo comunico al Padre?

Hermana : No. Vine de inmediato a hablar con usted, debido a que no confió en él.

Gran Señor : Muy bien, Hermana. Fue lo mejor que pudo hacer. Son acusaciones bastante severas, y por ende, si son ciertas, deben tener un castigo igual de severo.

Hermana : Espero no haber sido inoportuna.

Gran Señor : Al contrario. Una última pregunta ¿Alguien mas sabe de lo acontecido?

Hermana : No.

Gran Señor : Y espero que siga así, no quiero que se de a conocer esto y se haga público. Me entiende ¿Cierto?

La Hermana asiente y se retira. El Gran Señor toca una campanilla, entre un niño de no mas de 12 años, escribe un mensaje y se lo pasa al chico, se retira.


Escena 2

En la misma habitación, se ve al Gran Señor de pie.
Entra el Padre.


Padre : ¿Qué sucede, Su Santidad, que me ha llamado con tal urgencia?

G. Sr : ¿Qué para que te llamo? Para decirte lo imbécil que eres. ¿Sabes con quien acabo de charlar? (El Padre asiente) ¿Sabes que me dijo? ¿¡Sabes que me dijo!? (Calmándose) ¿Por qué no me dijiste lo que había sucedido? ¿Por qué no lo hiciste?


Padre : Pensé que el tema había quedado estancado para ella, le dije que yo me haría cargo.


G. Sr : Y ¿Qué hiciste imbécil?

Padre : Los castigue.

G. Sr : ¿Quién crees que soy?

Padre : Nada, no hice nada.




G. Sr : Por eso ella siguió, porque tú no hiciste nada.
Pero ahora, deberás hacer algo, porque a esos dos angelitos no tan solo los pillaron, sino que también tuvieron la brillante idea de amenazarla. Así que hay solo dos opciones, o ustedes se detienen, o hacen que ella se calle.


Padre : Entendido, Su Santidad. Lo siento. (Sale).


Escena 3

En una pieza, poco iluminada, ambos jóvenes desnudos, de rodillas en el suelo, no están amarrados, están siendo golpeados por el Padre, de manera violenta. El Padre los mira, los acaricia y luego los besa, y comienza nuevamente el castigo. Ambos jóvenes no dan señales evidentes de dolor, no gritan y apenas se mueven cuando los golpean.


Escena 4

En la misma pieza. No esta el Padre.

Gabriel: …Eso no me interesa. Lo único que quiero es saber ¿Qué vamos a hacer? Te digo, Abel, es ella, o nosotros. No estoy dispuesto a aguantar otro castigo así.

Abel : Yo tampoco.

Gabriel: ¿Entonces? Si no hacemos algo, el Padre va a terminar matándonos.

Abel : Hay que hacerla callar.

Gabriel: ¿Callar? El Padre trato de callarla. Nosotros la amenazamos para que guarde silencio. Y no lo ha hecho. (Silencio) Esa no es la solución, Abel. Tú y yo sabemos, que esa no es la solución. Además, no soy capaz, y si lo hacemos podemos meternos en graves…

Abel : El Padre dijo que hiciéramos todo lo que estuviese a nuestro alcance.

Gabriel: Pero ¿Matarla?


Abel : ¿Tienes alguna otra idea para callarla? No creo. Ahora lo que tenemos que hacer es lograr estar a solas con ella, sin que nadie más sepa. ¿Qué hora es?

Gabriel: Un cuarto para las doce.

Abel : Bien, tengo algo. Cuando sean casi la una, y estén todos durmiendo, nosotros debemos salir, nos vamos a ir al patio…


Escena 5

En el patio, se ve a Gabriel en el piso inmóvil.

Abel : (Desde fuera) Hermana, apúrese, por favor, El Gabriel se muere. (Entran) Ahí esta, de un momento a otro comenzó a convulsionar. Parece que se tomó todas las pastillas que usted le dio.

La Hermana revisa a Gabriel con detenimiento, por atrás de ella, Abel saca una toalla y con ella le tapa la boca a la Hermana. Gabriel se para.

Gabriel : Veamos ahora que logra decir, Hermana. (Le amarra las manos a unos palos en el piso) ¿Cómo? ¿Dijo algo? No, solo llora como una pequeña niña siendo abusada.

Abel : Le advertimos, Hermanita, le dijimos que no se entrometiera ¿Pero que hizo? Siguió, y siguió. Así que no nos dejo otra alternativa.


Abel comienza a rasgarle la ropa. Entran dos figuras completamente cubiertas, que se mimetizan en la oscuridad.




Abel : Lo siento, Hermana, pero debemos purificarla, debemos hacerla sentir físicamente a Dios.

Gabriel : (Tocándola) Es preciosa, Hermana. Tiene una piel suave y tersa. (Le toma fuertemente el pelo y la besa por sobre la mordaza)

Abel : (Comienza a violarla) He aquí la gran diferencia entre el deseo y el abuso.

Gabriel : Que lastima, que jamás lo entendió.

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Re: obras negras gente negra

Mensaje  rinfild el Vie Oct 15, 2010 11:41 am

Epilogo

Siempre en nuestra sociedad el hablar de la muerte, el suicidio, las drogas, la discriminación, y cada uno de los distintos motivos que rodea a cada uno de estos términos, ha sido un tema tabú. El cuestionamiento a la vida y a lo que hacemos con esta, es algo que siempre ha marcado el crecimiento de las persona.

En cada uno de los reflejos de nuestros cánceres, se trata de plantear los dos grandes motivos, por el que alguien se aniquila o aniquila: El haber matado todo lo que te amaba, o lo que creías que te amaba. Y el abandono, o sentirte abandonado, de los que supuestamente te aman; Y así no proponer la destrucción del ser como algo demencial, sino como algo provocado por la sociedad y la inter-relación de su población.

Tenemos que mirar en nuestro interior, e identificar cual es nuestro pecado, y que hacemos para superar aquel karma; algunos correrán, otros lo enfrentaran, otros harán como que no existe, y otros… tan solo serán muñecos.

Hemos tocado fondo, el respeto se ha perdido, los ideales se han marchado, todo se ha manchado. Solo nos queda volar por nuestra imaginación, y tratar de ser libres, en el único lugar en el que nadie te puede pasar a llevar.


espero q lo allan disfrutado al leerlo tanto komo lo hice io al escribirlo
espero komentarios ya saben opiniones para arreglar kosillas y esas cosas.

atte.

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Re: obras negras gente negra

Mensaje  rinfild el Sáb Oct 16, 2010 4:51 am

puxa de verdad me gustaria q komentaran algo
no basta kon solo leerlo
tiene q haber un pero un algo q talves se me fue y por eso necesito de la kritika de muxas parsoans
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Re: obras negras gente negra

Mensaje  Kidman el Sáb Oct 16, 2010 1:58 pm

lei el prologo y el capitulo primero, iba a comentar al final de todo pero amerita un post ahora, para luego seguir leyendo.

Está bueno el prólogo migo, y el primer capíyulo, cortito pero preciso, quizás un par de líneas más para ponerla mas emoción, pero aparte de lo cortito que se hace te deja pensando, con emociones encontradas, de verdad que por un momento me vi en todas esas situaciones y senti lastima por aquellas personas, especialmente por aquellas que no deciden por si solas acabar con su vida, sino por aquellas que son secuestradas o mas aun victimas de snuff movies, soy una persona bastante morbosa y tengo harto aguante en cosas gores, pero los snuff movies y el maltrato animal me sobrepasan, tocaste una de mis fibras con un simple comentario, demas que lograste eso en los demas con otro, esa es la caracterisitica de un escritor verdadero ;)

seguiré de inemdiato con la lectura, veré si amerita un comentario aparte o al final ;)
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Re: obras negras gente negra

Mensaje  rinfild el Sáb Oct 16, 2010 2:04 pm

se agradece kis no sabes lo q signifika q la gente komente mi escrito ^^
asi tambien mejoro para futuras publikaciones
ya q llego escribiendo desde los 16 y tengo otras historias q me gustaria añadirlas en este mismo libro q me estoy armando de valos para llevarlo a una editorial

atte.

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Re: obras negras gente negra

Mensaje  Kidman el Sáb Oct 16, 2010 2:34 pm

wow Lord Rinfild!!!!!

dejame darte un aplauso de pie!!! te lo mereces amigo, realmente logras lo que tus historias le lleguen al lector, y eso es ll que importa, vi los lugares, vi los personajes y todo, me gustó mucho el titulo del capitulo del volado, realmente bueno, aunque me imaginé otra cosa con ello, pero igual bien, no estoy acostumbrado a ese mundo, de hecho me declaró un ignorante asi que no entendi mucho la historia. Los demas cuentos, el del la cafeteria es realmente bueno, la vi, una cafeteria y a los personajes. Y el último, el de los dos niños, realmente increible, impresionante y lo peor es que en muchas partes es cierto, esos malditos curas que se aprovechan de la fe de los niños para cometer esas atrocidades y mas aun, los ocultan y no hacen nada!!!!

Bien amigo, gran recopilacion de cuentos, un poco corto para una editorial creo yo, le faltarian mas historias ;)

cuidate y ojala los demas lo lean, estan muy buenos!!!
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Re: obras negras gente negra

Mensaje  rinfild el Vie Ene 14, 2011 4:22 am

capitulo sexto

"pensamiento nocturno"

A quién diablos pretendo engaña, a veces lo pienso, aunque lo correcto es decir seguido, tengo miedo al dolor, a esta incertidumbre en el pecho que se dilata y contrae después de media noche, es algo parecido a una aprehensión irracional que no se espanta fácilmente, la seguridad, tranquilidad y paz hacen más verso con la mochila llena que con la camioneta parada en el taller, no me levanto a encender un cigarro, conozco las preguntas que seguirán después de que un fosforo corte un poco la oscuridad y me haga lucir más muerto de lo que estoy.

Prefiero tragarme todo en mis adentros igual que una bolsa negra para la basura sin fin, prefiero soportar mi agonía satisfecho, besar las cadenas de mi inútil existencia.

Mejor doy la vuelta sobre la cama, o me tiro al piso para tratar de encontrar una posición más confortable e intentar conciliar algo de sueño aunque es poco probable que lo logre.

Nunca pense que esto me iva a afectar de tal manera, de haberlo sabido jamas hubiese matado a mi señora, creo que la unica forma de remediarlo sera que me vaya con ella aunque Dios no me lo permita morire creyendo q asi es.
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Mensaje  Jan_Chopper el Vie Ene 16, 2015 11:54 pm

Estimado solo informarle que este libro no fue escrito por usted sino , por mi persona, bajo el seudonimo de jan chopper, lo mas seguro que tu te trates de algun ex compañero de teatro, soy Diego Rodrgiguez, y si es necesario nos iremos a juicio, yo tengo los escritos originales con puño y letra en mi hogar, o me dices quien eres o te levanto juicio.

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